Las dos Dianas
Las dos Dianas —Y las doy también a mi buen aliado y pariente el duque de Guisa. Espero demostrarle, y demostrar a todos, si esta noche hay combate, esgrimiendo mis armas contra los rebeldes, que no ha hecho mal en tomar mi defensa.
El prÃncipe de Condé y el duque se saludaron mutuamente con la mayor cortesÃa.
A continuación, el prÃncipe, justificado ya como era debido, y no teniendo nada que hacer en la cámara regia, hizo una reverencia al rey y salió, seguido por los espectadores que le habÃan acompañado al entrar.
En la cámara quedaron únicamente los cuatro personajes cuya impaciencia y temores habÃa dejado en suspenso la singular comedia a que acabamos de asistir.
Una deducción inferiremos de la escena caballeresca que queda reseñada; y es que la polÃtica data del siglo XVI… cuando menos.