Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—He convencido a Ambrosio Paré, señora, y espera aquí —respondió Gabriel.

—¡Oh, gracias, gracias! ¡Sois un amigo fiel!

—¿Está peor el rey, señora? —preguntó en voz baja Gabriel, dirigiendo una mirada de inquietud al lecho en donde estaba postrado, descolorido e inmóvil, Francisco II.

—¡Ah! ¡Cada vez se encuentra peor! —contestó la reina—. ¡Con qué ansiedad deseaba veros! ¿Ha puesto Ambrosio Paré muchas dificultades?

—No, señora. Ya le habían mandado a llamar, pero lo hicieron de un modo, según me dijo, que más bien que inducirle a venir, era provocarle para que no viniese. Exigían de él que se comprometiese de antemano, bajo palabra de honor, y respondiendo con su cabeza, a salvar la vida del rey a quien no había visto. No le ocultaron que, como protestante, se haría sospechoso de que pudiese abrigar intenciones siniestras contra la vida del perseguidor del protestantismo. En suma: le manifestaron una desconfianza tan injuriosa, le exigieron condiciones tan duras, que por necesidad tenía que negarse a venir si no quería pasar por hombre sin corazón y sin un átomo de prudencia. Así lo hizo, con vivo sentimiento por su parte, y sin que los que fueron a buscarle insistieran en su demanda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker