Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XXIII

ALOÍSA, después de haber descansado algunos instantes, porque apenas si la dejaba hablar el dolor que le producía el recuerdo de tan trágica historia, cobró algunos ánimos y, a instancias de Gabriel, terminó su triste narración del modo siguiente:

«Daba la una de la madrugada cuando se alejaban el delfín y su poco escrupuloso mentor. Perrot tenía el convencimiento de que su señor estaba perdido sin remedio si daba tiempo a que llegase el emisario anunciado por Montmorency. Había tomado nota de que el condestable no había indicado contraseña alguna para que pudieran reconocer a su enviado, e inmediatamente ideó su plan de salvación. Esperó media hora próximamente con objeto de dar visos de verdad a la llegada del emisario, y entonces salió sigiloso de su escondite, bajó con cuidado algunos tramos de la escalera, y los volvió a subir con paso firme, procurando que fuese oído desde el interior del oratorio, llamando momentos después a la puerta de este.

»Temerario era el plan que espontáneamente había concebido, pero por lo mismo tenía a su favor grandes probabilidades de éxito.

»—¿Quién va? —preguntó el centinela.

»—Enviado de monseñor de Montmorency.

»—Abrid —ordenó el jefe de los soldados.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker