Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Llamaba la atención el tercer personaje, el que había permanecido en pie y separado de los demás, a pesar de su actitud reservada, pues las enérgicas líneas de su rostro, su frente espaciosa, la limpidez y profundidad de su mirada, indicaban muy a las claras que era hombre de gran potencialidad mental, un verdadero genio.

Coligny, después de haber cambiado algunas frases con su amigo, se acercó a Gabriel.

—Os pido perdón —le dijo—, pero no soy el único que mando aquí. He tenido que contar con el beneplácito de mis hermanos antes de deciros dónde y en compañía de quién os halláis.

—¿Puedo saberlo ya? —preguntó Gabriel.

—Podéis saberlo, amigo mío.

—¿Dónde estoy?

—En la humilde estancia donde el hijo del tonelero de Noyón, Juan Calvino, celebró las primeras reuniones secretas de los reformados.

—¿Y quiénes son los que me rodean? —preguntó Gabriel.

—Los discípulos del reformador: Teodoro de Beza, que es su pluma, y La Rénaudie, que es su espada.

Gabriel saludó al elegante escritor que debía ser el historiador de las Iglesias reformadas, y al capitán aventurero que sería, poco tiempo después, el provocador del motín de Amboise.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker