Las dos Dianas
Las dos Dianas Teodoro de Beza, después de devolver el saludo, dijo:
—Aunque hayáis sido introducido hasta aquà con algunas precauciones, señor vizconde de Exmés, no veáis en nosotros hombres muy peligrosos ni conspiradores tenebrosos. Tres veces por semana nos reunimos en esta casa, pero únicamente para cambiar impresiones, para recibir a los neófitos, o bien para idear los medios de ganar para nuestra causa a aquellos que por el mérito personal que les reconocemos, consideramos que nos conviene que militen en nuestro campo. Agradecemos al almirante que os haya traÃdo aquÃ, caballero, porque tenemos la seguridad de que figuráis entre los últimos.
—Yo pertenezco a los primeros, es decir a los neófitos —dijo, adelantando con modestia el desconocido que hasta entonces habÃa permanecido separado del grupo—. Yo soy uno de esos soñadores humildes que se aficionan a todo lo nuevo y anhelan acercarse a él y conocerlo.