Las dos Dianas
Las dos Dianas —No pasará mucho tiempo sin que seáis uno de nuestros miembros más ilustres, Ambrosio —contestó La Rénaudie—. Os presento, señores, a este amigo, que es un cirujano hoy oscuro y apenas conocido, joven todavÃa, como estáis viendo, pero que será una de las glorias de la cirugÃa, porque estudia, piensa, y trabaja mucho. Viene espontáneamente a nosotros, y debemos abrirle nuestros brazos, porque no dudo que en breve se hablará con orgullo del eminente cirujano Ambrosio Paré.
—Me hacéis demasiado favor, señor capitán —respondió Ambrosio.