Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡No, Juan, no! —contestó—. ¡Si no nos ofreces otra esperanza…! Para que un hombre cerrase así los ojos, sería preciso o que estuviera enamorado de Babette o que fuese un miserable. En uno y otro caso, nos veríamos en la precisión de iniciar en nuestro doloroso secreto a un extraño, o a un indiferente, y esto no lo haría yo nunca. ¡Ya ves! Amigos de toda confianza son el señor vizconde de Exmés y Martín Guerra, y, sin embargo, lamento con toda mi alma que las circunstancias les hayan revelado lo que nunca debió haber salido del sagrado de la familia.

Juan Peuquoy replicó con emoción que en vano intentó disimular:

—Jamás propondría yo a Babette que se casase con un miserable, pero no negarás, Pedro, que el otro término propuesto es admisible. Si estuviera enamorado de mi prima un hombre, a quien las circunstancias hubiesen revelado la falta y al propio tiempo el arrepentimiento, si ese hombre estuviera resuelto, para asegurarse un porvenir tranquilo y dichoso, a olvidar un pasado que Babette procuraría borrar a fuerza de virtudes… si esto que estoy diciendo fuera un hecho, ¿qué dirías, Pedro? Y tú, Babette, ¿qué dirías?

—Digo, Juan, que no es posible, que lo que indicas es un sueño —contestó Babette, aunque en sus ojos brilló un rayo de esperanza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker