Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

D’Artagnan se expresó con una sencillez que hacía honor a su cortesía y muy sin menoscabo de su valor.

—Pardiez que me place la proposición —dijo Athos—, no porque la acepte, sino porque huele a hidalgo a tiro de ballesta. Así hablaban y obraban los paladines del tiempo de Carlomagno, a los cuales debe tomar por norma todo caballero. Por desgracia pasaron ya los tiempos del gran emperador, y nos hallamos en los del cardenal, lo cual quiere decir que dentro de tres días y por mucho que se guardara el secreto, no habría quien no supiese nuestro desafío, y se opondrían a él. Pero, ¡caramba!, ¿qué hacen esos callejeros que no vienen?

—Si el tiempo os apremia y queréis despacharme inmediatamente para el otro mundo, no os andéis con cumplidos —profirió D’Artagnan con la misma sencillez que hacía un instante propusiera aplazar el duelo a tres días.

—He aquí otra frase que me agrada —repuso Athos, moviendo con gracia la cabeza—; quien la ha proferido no carece de entendimiento y sin duda tiene corazón. Me gustan los hombres de vuestro temple, y estoy viendo que si no nos matamos uno a otro, más adelante hallaré verdadero placer en vuestra conversación. Como nada me apresura, lo más correcto será que aguardemos la llegada de los padrinos. ¡Ah! Me parece que ahí viene uno.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker