Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Mucho, por mi fe, y vos me habéis causado un dolor inaguantable; pero esgrimiré con la mano izquierda, como acostumbro en casos parecidos. Y no deis en creer que os hago una merced con eso, pues tiro tan bien con una mano como con la otra; y aun la desventaja estará de vuestra parte, porque no podéis imaginaros lo engorroso que es para aquel que no está prevenido el habérselas con un zurdo. Siento en el alma no haberos puesto antes al corriente de esta circunstancia.

—En verdad no sé cómo agradecer a vuestra merced la sin igual cortesía con que me trata —dijo D’Artagnan, haciendo una nueva reverencia.

—Ved que me sonrojáis —repuso Athos con su ademán señoril—; pero hablemos de otra cosa, si no os desplace. ¡Diablos! ¡Si supierais el mal que me habéis hecho! El hombro me arde.

—Si vuestra merced quisiera… —dijo D’Artagnan con timidez.

—¿Qué, caballero?

—Poseo un bálsamo milagroso para las heridas, un bálsamo que me dio mi madre, y del que he hecho la prueba en mí mismo.

—¿Y qué?

—Que estoy seguro de que antes de tres días ese bálsamo os curaría, y una vez estuvieseis curado, continuaría siendo para mí una gran honra el cruzar mi espada con la vuestra.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker