Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Felton fijó la mirada en el sitio del muro ante el cual encontrara a milady en pie sobre el sillón en el que ahora estaba sentada, y encima de su cabeza vio un garfio dorado y empotrado en la pared, que servía para colgar de él ropas o armas.

El teniente se estremeció, y lo notó milady, que por más que tenía los ojos clavados en el suelo, lo veía todo.

—¿Y qué estabais haciendo, en pie sobre este sillón? —preguntó el joven puritano.

—¿Qué os importa? —respondió milady.

—Deseo saberlo.

—No me interroguéis —profirió la presa—; ya sabéis que a nosotros, verdaderos cristianos, nos está vedado mentir.

—Pues yo os diré lo que estabais haciendo, o más bien lo que ibais a hacer —dijo Felton—; ibais a ejecutar el fatal designio que alimentáis en vuestra mente. Ved lo que hacéis, señora; si nuestro Dios prohíbe la mentira, con más severidad aún prohíbe el suicidio.

—Creedme, caballero —repuso milady con voz de profunda convicción—, cuando Dios ve a una de sus criaturas perseguida injustamente, colocada entre el suicidio y la deshonra, le perdona el suicidio, que se convierte en martirio en este caso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker