Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Con todo eso, más de una vez durante la velada, milady desesperó de la suerte y de sà misma. La presa no invocaba a Dios, ya lo sabemos, pero tenÃa fe en el genio del mal, inmensa soberanÃa que impera en todas las circunstancias de la vida humana, y a la cual, como en la fábula árabe, basta un grano de granada para resucitar las esperanzas muertas.