Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —¡Buckingham, verdugo de esa criatura angelical! —prorrumpió el teniente—. ¡Oh, Dios! ¿Y tú no lo has aniquilado con tus rayos? ¿Y lo has dejado noble, honrado y poderoso para que nos perdiera a todos?
—Dios abandona al que se abandona a sà mismo —repuso milady.
—Pero ¡ese hombre se propone atraer sobre su cabeza el castigo reservado a los malditos! —continuó Felton con exaltación cada vez mayor—. ¡Quiere que la venganza humana se adelante a la justicia divina!
—Los hombres le temen y le dejan hacer.
—¡Oh! —dijo Felton—. Yo no le temo ni le dejaré que haga.
Milady sintió su alma inundarse de gozo infernal.
—Pero ¿cómo se explica que lord Winter, mi protector, mi padre —preguntó Felton—, se halle enredado en este asunto?