Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros El médico llegó a eso de las cuatro de la madrugada; mas como la herida había tenido tiempo de cerrarse, aquel no pudo medir la dirección ni la profundidad de la llaga; así se limitó a tomar el pulso a milady, coligiendo que el caso no era grave.
Por la mañana y so pretexto que no había dormido durante la noche y necesitaba descansar, la presa despidió a la mujer que la estaba velando; y es que milady alentaba una esperanza, la de que Felton se presentaría en la hora del almuerzo; pero Felton no vino.
¿Se habían realizado los temores de milady? ¿Felton, sospechoso a los ojos del barón, iba a faltarle en el momento decisivo? A milady ya no le quedaba más que un día: lord Winter le había anunciado que la embarcaría el 23, y ya era la mañana del 22.
Ello no obstante, milady todavía aguardó con alguna paciencia hasta la hora de la comida; pero al notar, cuando se la sirvieron, que el uniforme de los soldados que la custodiaban no era el mismo, sintió frío en los huesos y preguntó qué había sido de Felton.
—Hace una hora que ha partido a caballo —le respondieron.
Milady se informó también de si el barón continuaba en el castillo.
—Sí —respondió el soldado a quien la presa interrogara—, y me ha ordenado que le avisase si vos deseabais verlo.