Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros La madre abadesa del convento de Béthune entregará al portador de este billete la novicia que entró en su convento por recomendación mía y bajo mi patronato.
ANA
Se comprende cuánto debían de haber alegrado el lenguaje de Athos, Porthos y D’Artagnan esas relaciones de parentesco entre Aramis y una lencera que llamaba hermana a la reina; pero Aramis, después de haberse sonrojado dos o tres veces con las bromas poco delicadas de Porthos, había rogado a sus amigos que no volviesen a hablarle del asunto, pues si decían una palabra más sobre ello, no volvería a pedir a su prima que sirviese de intermediaria en negocios de tal índole.
No hablaron, pues, más de Marie Michon los cuatro mosqueteros, que por otra parte poseían lo que poseer deseaban, esto es, la orden de sacar del convento de Béthune a mm. Bonacieux. Verdad que tal orden de poco les podía servir mientras estuviesen en el campamento de La Rochelle, situado al otro extremo de Francia; así es que D’Artagnan estaba para solicitar de m. de Tréville una licencia, confiándole sin reparos la importancia de su viaje, cuando le trasmitieron la nueva, al igual que a sus amigos, de que el rey iba a partir para París el 16 por la mañana con una escolta de veinte mosqueteros, de la cual debían formar parte.