Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Las cuatro primeras licencias que el capitán de mosqueteros expidió ya se supone que fueron las de nuestros cuatro amigos. Hay más, Athos obtuvo seis dÃas en vez de cuatro, e hizo añadir a los seis dÃas dos noches, pues partieron el 24, a las cinco de la tarde, y, por complacencia, m. de Tréville fechó las licencias el dÃa 25 por la mañana.
—Me parece que nos damos muy malos ratos por una cosa tan sencilla —decÃa D’Artagnan, que ya sabemos que no dudaba de nada—, en dos dÃas y reventando dos o tres caballos, lo cual tanto se me da, pues tengo dinero, me planto en Béthune, entrego la carta de la reina a la superiora, y conduzco el caro tesoro que voy a buscar, no a Lorraine ni a Bélgica, sino a ParÃs, donde estará mejor escondida, sobre todo mientras el cardenal continúe en La Rochelle. Luego, y cuando regresemos de la campaña, en parte por la protección de su prima, en parte en pago de lo que personalmente hemos hecho por ella, obtendremos de la reina lo que queramos. Quedaos, pues, aquÃ, no os fatiguéis en vano; para una expedición como esa nos bastamos yo y Planchet.