Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —No hay en él más que una palabra.
—Es verdad —dijo Aramis—, pero este es el nombre de una ciudad o de un pueblo.
—Armentières —leyó Porthos—. Armentières, Armentières… Nunca he oÃdo semejante vocablo.
—¡Ah! —exclamó Athos—. ¡Ese nombre de ciudad o de pueblo es de puño y letra de ella!
—Guardemos cuidadosamente este papel —dijo D’Artagnan—, tal vez no he perdido mi última pistola. ¡A caballo, amigos mÃos, a caballo!
Los cuatro compañeros partieron al galope por la carretera de Béthune.