Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —¿Qué os ha dicho respecto de mà su eminencia?
—Que por escrito o de palabra me enteréis del resultado de vuestra comisión y que regrese en posta, y que cuando él sepa qué habéis hecho, determinará lo que debéis hacer.
—Asà pues, ¿debo quedarme aqu�
—O en las cercanÃas.
—¿No podéis llevarme con vos?
—No, la orden es terminante: en las inmediaciones del campamento serÃa fácil que os conociesen, y ya comprendéis que vuestra presencia comprometerÃa al cardenal.
—Bueno, aguardaré aquà o en los alrededores.
—Pero debéis decirme anticipadamente en qué lugar aguardaréis las órdenes de su eminencia; es menester que yo sepa siempre dónde encontraros.
—Es probable que yo no pueda permanecer aquÃ.
—¿Por qué?
—¿Olvidáis que de un momento a otro pueden llegar mis enemigos?
—Es verdad, pero asà esa mujer va a sustraerse a la vigilancia del cardenal.
—¡Bah! —repuso milady, sonriendo de un modo peculiar—, ¿no os he dicho que era yo su mejor amiga?
—Tenéis razón. Conque respecto de esa mujer puedo decir a su eminencia…