Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros LA GOTA DE AGUA
Apenas Rochefort hubo salido de la celda de milady, cuando volvió a entrar en ella mm. Bonacieux.
Milady estaba risueña.
—¿Ha sucedido lo que vos temÃais? —preguntó mm. Bonacieux—. ¿Esta tarde o mañana vienen a prenderos por orden de su eminencia?
—¿Quién os ha dicho eso, hija mÃa? —profirió milady.
—Lo he oÃdo de boca del mismo mensajero.
—Sentaos aquÃ, junto a mà —dijo milady.
—Aquà estoy.
—Aguardad, primero quiero cerciorarme de que nadie pueda oÃrnos.
—¿A qué tales precauciones?
—Vais a saberlo.
Milady se levantó, se encaminó a la puerta, la abrió, miró a un lado y a otro del corredor y vino de nuevo a sentarse junto a mm. Bonacieux, diciendo:
—Ha desempeñado bien su papel.
—¿Quién?
—El que se ha presentado a la abadesa a tÃtulo de emisario del cardenal.
—¡Ah! ¿Conque ha sido pura comedia?
—SÃ, hija mÃa.
—De manera que aquel hombre no es…