Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros SU MAJESTAD EL REY LUIS XIII
La riña entre los mosqueteros y los guardias del cardenal levantó gran polvareda. Tréville echó en alta voz una tremenda filÃpica a sus subordinados, y les felicitó en voz baja; pero como urgÃa advertir cuanto antes al rey, m. de Tréville se encaminó apresuradamente al Louvre. Era ya demasiado tarde; el monarca estaba encerrado con el cardenal, y al capitán de los mosqueteros le dijeron que el rey trabajaba y no podÃa recibir a nadie en aquel momento. Por la noche, Tréville acudió al juego de Luis XIII, y como este ganaba, y era por demás avaro, estaba de buenÃsimo humor; asà es que apenas vio desde lejos a Tréville, le dijo:
—Acercaos, señor capitán, tengo que regañaros. Sabed que su eminencia ha venido a presentar queja de vuestros mosqueteros, y con tal emoción, que esta noche está enfermo.
¡Cómo! ¿Son acaso diablos sueltos o racimos de horca vuestros mosqueteros?