Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Aguardadme, ahora vuelvo.
Athos sacó al galope su caballo; y, un cuarto de hora después, regresó acompañado de un hombre que llevaba el rostro cubierto con una máscara e iba embozado en una gran capa roja.
Lord Winter y los tres mosqueteros cruzaron una mirada interrogadora, pero como todos ellos ignoraban quién era el recién llegado, el uno no pudo informar al otro. Con todo eso, se dijeron que así debía hacerse ya que Athos así lo había dispuesto.
A las nueve de la noche y guiado por Planchet, el pequeño escuadrón emprendió la marcha por el mismo camino que siguiera la silla de posta.
Triste era el espectáculo que ofrecían aquellos seis hombres que corrían sin proferir palabra, abismado cada uno de ellos en sus propios pensamientos, taciturnos como la desesperación, sombríos como el castigo.