Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros D’Artagnan obedeció, pues Athos tenÃa la voz solemne y el ademán imponente de un juez enviado por el Señor.
Detrás de D’Artagnan, entraron Porthos, Aramis, lord Winter y el hombre de la capa roja.
Los cuatro lacayos se habÃan quedado fuera custodiando la puerta y la ventana.
Milady habÃa caÃdo sobre su asiento, con las manos hacia delante, como para conjurar aquella aparición terrible, y al ver a lord Winter lanzó una voz espantable.
—¿Por quién preguntáis? —profirió milady.
—Preguntamos —dijo Athos— por Charlotte Backson, que primeramente se llamó la condesa de La Fère, y luego lady Winter, baronesa de Sheffield.
—¡Soy yo! ¡Soy yo! —murmuró milady en el colmo del terror—. ¿Qué queréis de m�
—Juzgaros según vuestros crÃmenes —dijo Athos—, y como os facultamos para que os defendáis, justificaos si podéis. M. D’Artagnan, acusad vos el primero.
—Ante Dios y ante los hombres —dijo el mozo, avanzando—, acuso a esta mujer de haber envenenado a mm. Constance Bonacieux, muerta anoche.
Y se volvió hacia Porthos y hacia Aramis.
—Lo atestiguamos —profirieron a una los dos mosqueteros.