Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros En algunas ocasiones, Grimaud, que temÃa a su amo más que a una tempestad, a la vez que era un gran devoto de su persona y un admirador sincero de su talento, creyendo interpretar los deseos de aquel, se apresuraba a ejecutar la orden recibida y hacÃa precisamente lo contrario. Entonces Athos encogÃa los hombros y, sin encolerizarse lo más mÃnimo, vapuleaba a Grimaud. En tales dÃas el mosquetero apenas hablaba.