Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Y no retrocedo —exclamó el visitador, echando un voto para darse aliento—. Por otra parte, como Bonacieux que me llamo…

—¿Se llama Bonacieux vuestra merced? —interrumpió D’Artagnan.

—Sí, señor.

—Perdonad si os he quitado las palabras de la boca, pero me ha parecido que ese nombre no me era extraño.

—Nada tiene de particular, soy vuestro casero.

—¡Ah!, ¡ah! —profirió el mozo, medio levantándose y haciendo una cortesía—. ¿Vos sois mi casero?

—Sí, señor; y como hace tres meses que vivís en mi casa, y absorto indudablemente en vuestras graves ocupaciones os habéis olvidado de pagarme el alquiler, a pesar de lo cual no os he molestado para nada, he imaginado que tendríais en consideración mi delicadeza.

—Ya os he dicho, mi querido m. Bonacieux, que os estoy profundamente agradecido por vuestras atenciones, y que si en algo puedo ser útil…

—Os creo, os creo, y como ya os he dicho, tengo confianza en vos.

—Acabe su merced lo que ha empezado a decirme. Bonacieux sacó de su faltriquera una carta, y la entregó a D’Artagnan.

—¡Una carta! —profirió el mozo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker