Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Los interrogatorios, precedidos de una investigación minuciosa respecto de la persona arrestada, estaban casi siempre concebidos en estos términos:
—¿Os ha entregado algún objeto para su marido o para cualquier otra persona mm. Bonacieux?
—¿Os ha entregado algún objeto para su mujer o para cualquier otra persona m. Bonacieux?
—¿Os han hecho los dos o uno de los dos alguna confidencia verbal?
Si supiesen algo, dijo para sà D’Artagnan, no interrogarÃan de esta suerte. ¿Qué se proponen indagar? Si el duque de Buckingham está en ParÃs, y si ha visto o debe ver a la reina.
D’Artagnan no llevó más allá sus reflexiones; después de lo que oyera, la que acababa de hacer no estaba exenta de verosimilitud.
Mientras tanto, la ratonera continuaba funcionando, asà como D’Artagnan seguÃa al acecho.
Por la noche del dÃa siguiente al del arresto del pobre Bonacieux, poco después de haberse separado Athos de D’Artagnan para ir a ver a m. de Tréville, al sonar la última campanada de las nueve, y en el instante en que Planchet, que todavÃa no hiciera la cama, empezaba su tarea, llamaron a la puerta de la calle, puerta que se abrió y cerró inmediatamente: acababa de caer otra persona en la ratonera.