Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Un hombre de cuarenta a cuarenta y cinco años, de cabellos negros, moreno y con una cicatriz en la sien izquierda.
—Esto es; pero ¿cómo se llama?
—Lo ignoro.
—¿Y mi esposo sabÃa que me habÃan raptado?
—El raptor mismo se lo hizo saber por escrito.
—¿Y mi esposo sospecha la causa del lance? —preguntó con mal reprimida turbación mm. Bonacieux.
—Me parece que lo atribuye a una causa polÃtica.
—No lo supuse yo asà al principio, pero ahora pienso como él. ¿Conque mi querido esposo no ha sospechado de mà un solo instante?
—Al contrario, señora, al contrario; ¡si supieseis cuán orgulloso está de vuestra cordura y principalmente de vuestro amor!
Una segunda y casi imperceptible sonrisa desfloró los sonrosados labios de la hermosa costurera de la reina.
—Pero ¿cómo os habéis fugado vos? —preguntó D’Artagnan.
—Aprovechando un momento en que me han dejado sola; como desde esta mañana conocÃa yo la causa de mi rapto, con ayuda de mis sábanas me he bajado por la ventana y me he venido aquà volando, con la creencia de que encontrarÃa a mi marido.