Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Dios mío! ¡Dios mío! —profirió Ana de Austria—, esto es superior a mis fuerzas. Duque, por la Virgen Santísima, partid; no sé si os amo o no os amo, pero sí sé que no seré perjura. Compadeceos de mí; idos. ¡Oh!, si os hiriesen en Francia, si en Francia murieseis, si llegase yo a suponer que la causa de vuestra muerte fuese el amor que me profesáis, no habría consuelo para mí, se me trastornaría la razón. Partid, pues, con toda el alma os lo ruego.

—¡Qué hermosa estáis así, señora! ¡Oh! ¡Cuánto os amo! —dijo Buckingham.

—Por favor, milord, partid, partid y volved más adelante; volved como embajador, como ministro, pero rodeado de guardias que os defiendan, de servidores que velen por vos, y entonces no temeré por vuestra vida, y tendré la ventura de volver a veros.

—¡Oh! ¿Es realmente verdad lo que decís, señora?

—Sí…

—Pues bien, dadme una prenda que justifique vuestra indulgencia, un objeto que proceda de vos y me recuerde que no he estado soñando; algo que hayáis usado y que pueda yo llevarlo a mi vez, una sortija, un collar, una cadena.

—Y si accedo a lo que me pedís, ¿vais a partir?

—Sí, señora.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker