Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿De veras? —preguntó el comisario con aire de duda—. Entonces, siendo así como decís, ¿por qué estáis en la Bastille? ¿Por bueno?

—Cómo estoy, o más bien por qué causa estoy —replicó Bonacieux—, eso es lo que me será absolutamente imposible deciros por la sencilla razón de que yo mismo lo ignoro. Pero a buen seguro que no será por haber desobedecido al cardenal; al menos, a sabiendas y con intención de hacerlo.

—Sin embargo, es menester que hayáis cometido un crimen, puesto que estáis acusado de alta traición.

—¡De alta traición! —exclamó Bonacieux, espantado—. ¡De alta traición! ¿Y cómo queréis que un pobre mercader que detesta los hugonotes y que aborrece a los españoles sea acusado de alta traición? Reflexionad, señor, que esto es materialmente imposible.

—M. Bonacieux —dijo el comisario, mirando al acusado como si sus ojillos tuviesen la virtud de penetrar hasta lo más profundo de los corazones—, m. Bonacieux, ¿tenéis mujer?

—Sí, señor —respondió el mercader todo tembloroso, temiendo que esto fuese a embrollar el asunto—. Es decir, tenía una.

—¡Cómo que teníais una! Pues ¿qué habéis hecho de ella, si no la tenéis ya?

—¡Me la han robado, caballero!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker