Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —¿Y mm. de Lannoy opina que la reina entregó los herretes al duque de Buckingham?
—Está segura de ello.
—¿Y eso?
—Mm. de Lannoy, como encargada que está de dirigir el tocado de la reina, ha buscado esta mañana el cofrecito, y no encontrándolo, y fingiendo gran turbación, ha preguntado a aquella dónde estaba.
—¿Y qué ha dicho la reina?
—Se ha puesto muy colorada y ha respondido que habiendo, ayer, roto uno de sus herretes, lo habÃa mandado a componer a casa de su joyero.
—Hay que pasar por casa del orÃfice y ver si es o no cierto lo que ha dicho la reina.
—Lo he hecho.
—¿Y qué ha dicho el joyero?
—Que no habÃa oÃdo hablar de tal herrete.
—Bien, bien, Rochefort, todavÃa no está todo perdido, y quizá… quizá este contratiempo nos sea favorable.
—No me cabe la más mÃnima duda de que el ingenio de vuestra eminencia…
—Ya, queréis decir que mi ingenio no repara en las torpezas de su agente, ¿no es as�
—Precisamente es lo que yo iba a decir si vuestra eminencia me hubiese dejado redondear la frase.