Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pues bueno, es verdad —dijo Ana de Austria—, y los espías del cardenal le han servido bien. Sí, hoy he escrito una carta, y la carta esa, que no ha salido aún para su destino, está aquí —añadió la reina, llevando la mano a su corpiño.

—Dádmela, pues, señora —repuso Séguier.

—Únicamente la entregaré al rey —profirió Ana de Austria.

—Si su majestad hubiese querido que esa carta se la entregaran personalmente, os la hubiera pedido él mismo; pero lo reitero, señora, el encargado de reclamárosla soy yo, y si os negáis a dármela…

—¿Qué?

—Tengo el encargo de tomárosla.

—¿Qué queréis decir?

—Que las órdenes que he recibido son muy claras, señora, y que estoy autorizado para buscar el documento sospechoso hasta en la persona de vuestra majestad.

—¡Horror! ¡Horror mil veces! —exclamó la reina.

—Dígnese, pues, vuestra majestad, a facilitar mi cometido.

—Tal conducta es de una violencia infame.

—Perdonad, señora; pero el rey manda.

—Antes la muerte que soportar tal afrenta —exclamó Ana de Austria, en quien se sublevaba la sangre imperiosa de la española y de la austríaca que era.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker