Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Como ella misma dijera a Ana de Austria, mm. Bonacieux no había visto a su esposo desde que lo soltaran; por lo tanto, ignoraba el cambio operado en él respecto del cardenal, cambio robustecido luego por dos o tres visitas del conde de Rochefort, convertido en el mejor amigo del mercero, al cual diera a entender, sin gran trabajo, que solamente una precaución política, y no una idea culpable, había acarreado el rapto de su mujer.

Mm. Bonacieux encontró solo a su marido, que con grandes sudores estaba poniendo nuevamente orden en la casa, de la que hallara los muebles casi hechos astillas y los armarios poco menos que vacíos, lo cual era nueva demostración de lo que todos sabemos, es decir, de que la justicia no es una de las tres cosas que, según el rey Salomón, no dejan huella de su paso. En cuanto a la sirvienta, emprendió la fuga cuando redujeron a prisión a su amo, y, llena de terror, de un tirón fue a parar a Bourgogne, su tierra natal.

Inmediatamente después de haber llegado a su casa, el mercero hizo saber a su mujer su feliz regreso, a lo cual respondió aquella dándole la enhorabuena y notificándole que le consagraría por entero el primer instante que le dejaran libre sus deberes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker