Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros El instante anunciado se hizo esperar cinco días, lo que, en otras circunstancias, hubiera parecido un poco largo a m. Bonacieux; pero con la visita que hiciera al cardenal y con las que Rochefort le hacía, tenía el mercero ancho campo para la reflexión, y ya sabemos que reflexionar apresura asombrosamente el curso del tiempo. Tanto más cuanto las reflexiones de Bonacieux eran todas color de rosa. Rochefort le llamaba su amigo, mi querido Bonacieux, e incesantemente le decía que el cardenal lo estimaba mucho.
De más está decir que el mercero se veía ya en la senda de los honores y de la fortuna.