Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Pues ahà va mi parecer —repuso el gigante—. Cuatro hombres que viajan juntos despiertan sospechas: dénos pues D’Artagnan individualmente sus instrucciones; yo parto el primero, como explorador, por el camino de Boulogne; Athos lo efectuará dos horas después por el de Amiens; Aramis nos seguirá por el de Noyon, y D’Artagnan saldrá cuando bien le parezca, con el traje de Planchet, que a su vez irá con las ropas de D’Artagnan, es decir, con el uniforme de los guardias, cerrará la marcha.
—Señores —repuso Athos—, yo opino que conviene no inmiscuir lacayos en un asunto como el presente; es raro que un hidalgo venda un secreto, pero casi seguro que un lacayo lo divulgue.
—El plan de Porthos me parece impracticable —arguyó D’Artagnan—, por la razón sencillÃsima de que yo mismo ignoro qué instrucciones puedo daros. Soy portador de una carta, y nada más. Me es imposible sacar tres copias de la carta esa, pues está sellada; por lo tanto, voto porque viajemos juntos. La carta está aquÃ, en este bolsillo —añadió D’Artagnan, mostrando el que la encerraba—. Si sucumbo, que la tome uno de vosotros y seguid adelante; si el que la llevare muere también, que se encargue otro de ella, y asà sucesivamente; con tal que llegue uno, ya habremos cumplido.