Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —SÃ, un tal D’Artagnan, un hidalgo gascón que ha salido de ParÃs en compañÃa de tres de sus amigos con la intención de dirigirse a Londres.
—¿Lo conocéis personalmente? —preguntó el capitán del puerto.
—¿A quién?
—A D’Artagnan.
—Como a mà mismo.
—Entonces, hacedme la merced de darme su filiación.
—Es facilÃsimo.
Y D’Artagnan dio de pe a pa las señas del conde de Wardes.
—¿Va acompañado? —preguntó el capitán.
—SÃ, de un criado a quien llaman Lubin.
—Se estará alerta, y si se les echa el guante, su eminencia los verá entrar en ParÃs bien escoltados.
—De hacerlo asà —dijo D’Artagnan—, mereceréis bien del cardenal.
—¿Veréis a su eminencia a vuestro regreso, m. conde?
—Claro que sÃ.
—Pues hacedme la gran merced de decirle que en mà tiene un servidor fidelÃsimo.
—No dejaré de decÃrselo.
Satisfecho con esta promesa, el capitán visó el pasaporte y se lo devolvió a D’Artagnan.