Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Te engañas —respondió el gascón—, y en prueba de ello, ahí va un escudo para que bebas a mi salud.

—Gracias, señor, os prometo seguir puntualmente el consejo, pero eso no quita que las cartas que de esta suerte entran en las casas cerradas…

—Caigan del cielo, amigo mío.

—Entonces ¿estáis contento, mi amo?

—Soy el hombre más dichoso del mundo.

—Y decidme, ¿puedo aprovechar vuestra dicha para ir a acostarme?

—Ve.

—Dios derrame sobre vuestra merced todas sus bendiciones; pero lo que es la carta esa… —dijo Planchet, moviendo la cabeza a uno y otro lado con ademán de duda que la liberalidad de su amo no había conseguido desvanecer del todo.

Una vez a solas, D’Artagnan leyó y releyó el billete, besó y volvió a besar aquellas líneas trazadas por su hermosa amante, y por último se acostó y soñó ángeles y serafines.

El joven guardia se levantó a las siete de la mañana y llamó a Planchet, el cual, al segundo llamamiento, abrió la puerta y se presentó a su amo con el rostro del que todavía no se había borrado completamente la huella de sus zozobras de la víspera.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker