Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Crees que tienes aún bastante como para gastar un poquito esta noche?

—Tal espero.

—Pues cuento contigo.

—A las siete estaré preparado; pero yo creí que vuestra merced no tenía más que un caballo en las caballerizas de los guardias.

—Quizás a estas horas todavía no haya más que uno, pero a las siete de la tarde habrá cuatro.

—Cualquiera diría que vamos a emprender un viaje de remonta.

—Lo has adivinado —dijo D’Artagnan, haciendo a Planchet una última señal de recomendación y marchándose.

El mercero estaba a la puerta de su casa, y aunque la intención de nuestro mozo era pasar de largo, le saludó aquel con ademán tan cariñoso y benigno, que D’Artagnan no pudo menos de corresponderle y aun de entablar conversación con él.

Por otra parte, ¿cómo no mostrarse un poco condescendiente con un marido cuya mujer le ha citado a uno para aquella noche misma en Saint-Cloud, frente al pabellón del m. de Estrées? D’Artagnan se acercó, pues, a Bonacieux con el rostro más amable.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker