Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —No, señor bufón sin gracia —respondió D’Artagnan—, pero con nuestros cuatro caballos podremos traernos con nosotros a nuestros tres amigos, si es que los encontramos todavÃa en pie.
—Lo cual serÃa una gran fortuna —profirió Planchet—; en fin, no hay que desesperar de la misericordia de Dios.
—Amén —dijo D’Artagnan, subiéndose sobre su caballo, en cuya operación le imitó Planchet, montando uno de los tres restantes.
Amo y criado salieron del cuartel de guardias, y cada cual tomó por vÃa opuesta: el uno debÃa alejarse de ParÃs por la puerta de La Villette, y el otro por la de Montmartre, para reunirse a la otra parte de Saint-Denis; maniobra estratégica que por haber sido ejecutada con igual puntualidad, se vio coronada de felicÃsimo éxito.
D’Artagnan y Planchet entraron juntos en Pierrefitte.