Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Os repito que no me ha contestado; así es que ayer le dirigí otra carta todavía más apremiante que la primera… Pero ya que estáis aquí, hablemos de vos, mi queridísimo amigo. En verdad, ya empezaba a estar en zozobra respecto de vos.

—Por lo que se ve, vuestro posadero os trata a cuerpo de rey —profirió D’Artagnan, señalando las cacerolas llenas y las botellas vacías.

—Así, así —contestó Porthos—. Hace tres o cuatro días que el muy impertinente me subió la cuenta, y a la cuenta y a él les di con la puerta en los hocicos; de modo que estoy aquí, podríamos decir, a título de vencedor, o de conquistador. Por eso, como veis, temeroso de que tomen a viva fuerza mi posición, voy siempre armado de pies a cabeza.

—No obstante, me parece que de tiempo en tiempo hacéis algunas salidas —repuso D’Artagnan, riéndose y señalando con el dedo las cacerolas y las botellas.

—Por desgracia, no las efectúo yo —profirió Porthos—; esa maldita luxación me tiene clavado en el lecho; pero Mousqueton echa por esos trigos y trae víveres. —Y dirigiéndose a su lacayo, el mosquetero añadió—: Ya veis, amigo Mousqueton, que nos llegan refuerzos; por lo tanto, nos es menester un suplemento de vituallas.

—Desearía que me hicieseis un favor —dijo D’Artagnan a Mousqueton.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker