Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —¿Cuál, señor?
—Que dieseis a Planchet vuestra receta; también yo puedo verme asediado, y me holgarÃa que me hiciese gozar de los mismos beneficios con que vos gratificáis a vuestro amo.
—Es facilÃsimo, señor —contestó Mousqueton con ademán de modestia—. No se necesita más que maña. Fui educado en el campo, y mi padre, en sus ratos de ocio, se dedicaba algún tanto a la caza furtiva.
—Y fuera de sus ratos de ocio, ¿qué hacÃa?
—Se dedicaba a una industria que siempre me pareció bastante lucrativa.
—¿Cuál?