Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Si se trataba de una comida, Athos la ordenaba mejor que cualquier otro hombre de mundo, colocando a los convidados en el sitio y según la representación que les brindaran sus antepasados o se crearan ellos mismos; si era de ciencia heráldica, conocía todas las familias nobles del reino, su genealogía, casamientos y el origen de sus escudos de armas. Ninguna minucia de la etiqueta le era extraña; sabía cuáles eran los derechos de los grandes propietarios, y conocía tan al dedillo la montería y la cetrería, que hablando, en cierta ocasión, de este gran arte con Luis XIII, llenó de asombro al rey, que en tal concepto era maestro consumado.