Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —M. de Tréville está aguardando a m. D’Artagnan —interrumpió el lacayo, abriendo la puerta del despacho.
Al oÃr este aviso, durante el cual la puerta quedó de par en par, todos se callaron, y, en medio del más profundo silencio, el joven gascón atravesó la antesala en parte de su longitud y entró en el despacho del capitán de los mosqueteros, congratulándose en su corazón de que le hubiesen llamado a punto para no presenciar el final de aquella singular contienda.