Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —¿Conque quedamos reconciliados, mi querido m. Porthos? —profirió con zalamerÃa la procuradora.
—Para toda la vida —respondió Porthos, imitándola.
—Hasta la vista pues, traidorcillo.
—Hasta la vista, olvidadiza.
—Hasta mañana, ángel mÃo.
—Hasta mañana, luz de mi vida.