Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —He obrado malamente, m. Porthos, y os doy palabra de que repararé el agravio que os he inferido.
—¿De qué manera? —preguntó el mosquetero.
—Escuchad: esta noche mi marido va a ir a casa de m. el duque de Chaulnes, que le ha mandado a buscar para hacerle una consulta que por lo bajo durará dos horas; venid a mi casa, y a solas echaremos nuestras cuentas.
—¡Enhorabuena! Esto es hablar, mi querida mm. Coquenard.
—¿Conque me perdonáis?
—Veremos —respondió majestuosamente Porthos.
—Hasta la noche, pues —profirió la procuradora.
—Hasta la noche —contestó el mosquetero, alejándose y diciendo para sÃ: Me parece que por fin me acerco al cofre de m. Coquenard.