Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros D’Artagnan, que quedó en pie, al examinar al hombre que estaba escribiendo se pensó, de buenas a primeras, que iba a habérselas con algún juez que examinaba unos autos que le concernían; pero pronto, y al advertir que aquel trazaba, o mejor, corregía líneas de longitud desigual, escandiendo las sílabas con los dedos, vio que se hallaba en presencia de un poeta.
Aquel cerró poco después su manuscrito, en cuya cubierta se leían las palabras: MÍRAME, tragedia en cinco actos, y levantó la cabeza.
D’Artagnan reconoció al cardenal.