Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Después de haber comido y bebido alegremente en mi casa m. Athos, m. Porthos y m. Aramis, promovieron tal escándalo, que el preboste del castillo, que es hombre de gran rigidez, los tuvo arrestados algunos días. Sin embargo, y en cumplimiento de las órdenes que aquellos señores me dieron, os envío doce botellas de mi vino de Anjou, vino que a ellos les gustó grandemente, y con el cual desean que vos bebáis a su salud, como yo lo he hecho.
Vuestro respetuoso, humildísimo y obedientísimo servidor.
GODEAU
Hostelero de los señores mosqueteros
—En hora buena —dijo D’Artagnan—, piensan en mí en sus alegrías como yo pensaba en ellos en mi tristeza; cierto que beberé a su salud, y de todo corazón, pero no solo.
D’Artagnan fue a abocarse con dos guardias con los cuales entablara más amistad que con los otros y les convidó a beber con él el delicioso vino de Anjou que acababa de recibir de Villerroi; pero como uno de los guardias estaba convidado para aquella tarde misma y para la siguiente el otro, se aplazó la reunión para el subsiguiente día.