Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XLVII

EL CONSEJO DE LOS MOSQUETEROS

Como Athos había previsto, en el bastión no hallaron más que unos doce cadáveres de franceses y rochelanos.

—Señores —dijo Athos, que había asumido el mando de la expedición—, mientras Grimaud pone la mesa, recojamos los mosquetes y los cartuchos, y departamos. —Y, señalando a los muertos, añadió—: Estos señores no nos escuchan.

—Sea lo que fuere —repuso Porthos—, podríamos arrojarlos al foso; digo, después de habernos cerciorado de que no llevan cosa alguna en las faltriqueras.

—Es verdad —dijo Aramis—, pero esto último atañe a Grimaud.

—Pues regístrelos, Grimaud —dijo D’Artagnan—, y arrójelos luego por encima de la muralla.

—Guardémonos mucho de hacerlo —atajó Athos—, pueden servirnos.

—¿Estos muertos pueden servirnos? —repuso Porthos—. Me parece que os estáis volviendo loco, amigo mío.

—«No hagáis juicios temerarios», dicen el Evangelio y m. el cardenal —profirió Athos—. ¿Cuántos mosquetes hemos recogido, señores?

—Doce —respondió Aramis.

—¿Y cartuchos?

—Un centenar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker