Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Casi a la par respondió a la descarga de los rochelanos otra hecha por los cuatro amigos; pero como estos tomaron mejor la punterÃa que sus agresores, mataron instantáneamente a tres soldados e hirieron a uno de los paisanos.
—Otro mosquete, Grimaud —dijo Athos, que no se habÃa movido de la brecha.
El lacayo obedeció inmediatamente.
Porthos, Aramis y D’Artagnan, por su parte, habÃan cargado otra vez sus armas.
Una segunda descarga quitó la vida al sargento y a dos paisanos; visto lo cual, el resto del pelotón emprendió la fuga.
—Adelante, señores, hagamos una salida —dijo.
Los cuatro amigos salieron del fuerte, llegaron hasta el campo de batalla, recogieron los cuatro mosquetes de los soldados y el espontón del sargento, y seguros de que los fugitivos no pararÃan hasta la ciudad, tomaron la vuelta del bastión, trayendo consigo los trofeos de su victoria.
—Cargad las armas, Grimaud —dijo Athos—, y nosotros, señores, anudemos nuestro almuerzo y prosigamos la conversación. ¿DecÃamos?