Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, por mi vida, ahí están —respondió el mosquetero—. Mirad los maliciosos, venirse a la chita callando, sin tambores ni trompetas. ¿Has acabado, Grimaud?

El lacayo hizo una señal afirmativa, y mostró una docena de cadáveres a los que había colocado en las actitudes más pintorescas: unos llevaban el arma al brazo, otros hacían como que apuntaban, y otros blandían la espada.

—¡Bravo! —exclamó Athos—, lo que has hecho hace honor a tu imaginación.

—Pero —dijo Porthos—, yo querría comprender…

—Antes que nada, toquemos soleta —repuso D’Artagnan—, después ya comprenderás.

—Un instante, señores, un instante —dijo Athos—, demos tiempo a Grimaud para que levante los manteles.

—¡Ah! —exclamó Aramis—, los puntos negros y los puntos rojos van agrandándose muy visiblemente, y opino como D’Artagnan; sin pérdida de segundo debemos tomar la vuelta del campamento.

—No me opongo a la retirada —repuso Athos—; hemos apostado que pasaríamos aquí una hora, y hemos estado hora y media; nada hay que decir; partamos, señores.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker