Los Tres Mosqueteros

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XLVIII

UN ASUNTO DE FAMILIA

Athos había encontrado el calificativo: asunto de familia. Un negocio de tal naturaleza no estaba sometido a la investigación del cardenal, ni interesaba a persona alguna; así pues, podían ocuparse en él tranquilamente y ante todo el mundo.

Así pues, Athos había hallado el calificativo: asunto de familia; Aramis, la idea: el lacayo, y Porthos, el recurso: el diamante. Solamente D’Artagnan no había hallado nada, y eso que solía ser el que tenía más inventiva de los cuatro; pero hay que confesar que el solo nombre de milady lo paralizaba. Pero, ¡ah, sí!, decimos mal: D’Artagnan había encontrado comprador para el diamante.

El almuerzo en casa de m. de Tréville estuvo envuelto en una alegría encantadora, y en él D’Artagnan ostentó ya su nuevo uniforme. Como era más o menos de la misma estatura que Aramis, este cedió a su amigo un equipo completo ya que se había mandado hacer doble número de prendas con el dinero que, como recordará el lector, le diera tan generosamente el librero que le comprara el poema. Los deseos de D’Artagnan habrían quedado colmados si en el horizonte y cual sombría nube no hubiese visto asomarse a milady.

Después de almorzar, los cuatro amigos acordaron reunirse por la noche en la tienda de Athos, a fin de dar la última mano al asunto.


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