Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Cuéntanos eso —dijo D’Artagnan.
—¡Diantre! Es muy largo, señor.
—Tienes razón, Planchet —profirió Athos—. Por otra parte, han tocado retreta, y llamarÃamos la atención si conservásemos encendida la lámpara más tiempo que los demás.
—Entonces, acostémonos —dijo D’Artagnan—. Duerme bien, Planchet.
—A fe mÃa que será la primera vez después de dieciséis dÃas —contestó el lacayo.
—Y yo también —dijo D’Artagnan.
—Y yo —repuso Porthos.
—Y yo —profirió Aramis.
—Pues bien —exclamó Athos—, ¿queréis que os diga la verdad? Y yo lo mismo.