Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros FATALIDAD
Milady, que no podía familiarizarse con la idea de que había sido insultada por D’Artagnan y amenazada por Athos, y salía de Francia sin haberse vengado de ellos, ebria de cólera, rugía en la cubierta del buque como leona a la que embarcan. Su primer impulso fue arrojarse al agua para volver a la costa; y llegó a ser para ella tan insoportable el pensamiento que la dominaba, que a riesgo de cuanto pudiera sucederle a ella misma, por terrible que fuese, pidió al capitán que la condujese nuevamente a tierra. Sin embargo, el capitán, que no veía la hora de salir de su comprometida situación, pues se hallaba entre los cruceros franceses e ingleses, como el murciélago entre los ratones y los pájaros, y por tanto estaba anheloso de llegar a Inglaterra, se negó obstinadamente a prestarse a aquel, para él, capricho de mujer, si bien prometió a su pasajera, a la cual, por otra parte, Richelieu se la recomendara eficazmente, que si el mar y los franceses lo permitían, la desembarcaría en uno de los puertos de Bretagne, en Lorient o en Brest. Entretanto, como el viento era contrario y borrascosa la mar, navegaban de bolina.
Hasta nueve días después de haber salido de la Charente, milady, pálida de rabia y de despecho, no divisó las azuladas costas del Finisterre.